miércoles, 23 de mayo de 2012

Oportunidad perdida





  Otra vez perdimos el tren. Cuando se toca fondo se tiene la oportunidad de tomar impulso y salir fortalecido ( quizas en España aún no hemos tocado fondo o cuando tocamos fondo no somos capaces de tomar impulso ).

  Desde Bruselas se le ha impuesto a nuestra miserable* clase política que reduzca el secretismo en las cuentas públicas y desde nuestro impresentable congreso de los diputados se les intenta contentar con una Ley de Transparencia impregnada del más puro estilo cínico-castizo, al que por desgracia estamos tan acostumbrados, desde hace siglos, en España.

Aprueban una ley que:

  NO PREEBE SANCIONES EN CASO DE NO SER CUMPLIDA POR LA ADMINISTRACION QUE DEBA CUMPLIRLA.

  NO INCLUYE EN LA OBLIGACIÓN DE MOSTRAR SUS CUENTAS A PARTIDOS POLITÍCOS Y SINDICADOS Que son, ambos, el foco y la principal causa de corrupción en España.

  Era previsible que la clase política intentase tomarnos el pelo para poder seguir como siempre ( alimentando fraudulentamente a sus partidos políticos con nuestro dinero ) pero aún quedaba una pequeña esperanza de que nuestros intelectuales aprovechasen la oportunidad de oro que se nos presentaba y abriesen los ojos al pueblo, que ha tenido tan cerca la posibilidad de terminar con la Corrupción política y alcanzar la Democrácia.

   No ha podido ser, nuestros intelectuales ( la gran mayoría ) siguen el camino marcado por sus antecesores: Lamentarse, enredarse en discusiones bizantinas, proponer soluciones radicales  a problemas sencillos, cotillear y ( la mayor de sus preocupaciones ) homenajearse unos a otros
con el dinero del Estado.

* Utilizo el adjetivo miserable para referirme a nuestra clase política en el sentido de miserables moralmente no en el sentido material, en el que no son miserables sino opulentos ( más de por lo que cobran por lo que nos roban ).
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario