La corrupción política es la enfermedad, la crisis y el paro son los dos principales síntomas de la enfermedad El origen de la corrupción política es la financiación ilícita de los partidos políticos. Sean cuales sean las medidas que se apliquen para salir de la crisis la corrupción las hará fracasar.
Conseguir que los partidos políticos dejen de financiarse ilegalmente es conseguir acabar con el origen de la corrupción. En todos los partidos políticos hay personas útiles y honradas, necesitamos que esas personas asuman el control de sus partidos, pero esto no será posible mientras exista la posibilidad de afiliarse a un partido político para enriquecerse.
Es imprescindible que la Ley de Transparencia incluya a partidos políticos y Separación efectiva de Poderes ( Poder Judicial independiente ).
De esta crisis podemos salir fortalecidos. Si acabamos con la corrupción política habremos entrado en crisis de la mano de nuestra partitocracia y saldremos como ciudadanos libres que viven en Democracia.
miércoles, 30 de enero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
la corrupción hace fracasar cualquier inversión dedicada a icentivar la economía
Los datos que se han conocido sobre el resultado del plan E son otro ejemplo más de cómo la corrupción política hace fracasar cualquier plan de incentivo de la economía, por bueno que pueda parecer sobre el papel. No hay dinero suficiente para incentivar la economía porque hay que seguir alimentando el tinglado corrupto. Las cifras del plan E son otra demostración más de que la corrupción política no es un problema menor, si no que es EL PROBLEMA.
Al menos tres generaciones
Después de la reunificación de Alemania, Helmut Kolh aseguraba que el paso de un sistema a otro puede conseguirse, al menos y si se hacen bien las cosas, en tres generaciones. Conseguir que la economía de un Estado siga funcionando bien e incluso mejore es posible conseguirlo en unos cuantos años, pero conseguir que un Pueblo adopte la manera de sentir y actuar de un régimen nuevo no puede conseguirse en , al menos, tres generaciones.
La educación es la herramienta que utiliza cualquier régimen que aspira a transformar la sociedad. De la eficacia en educar en sus valores a las nuevas generaciones depende, en gran medida, el éxito en mantenerse a largo plazo de un nuevo sistema político.
En poco más de treinta años de democracia en España no podemos pretender disfrutar de una democracia plena, pero si debemos exigir que se avance por el buen camino, es decir: si podemos exigir que se eduque a las nuevas generaciones en los valores democráticos para que ellos tengan al menos las oportunidades que nosotros no hemos podido disfrutar, tales como:
Poder confiar en unos gobernantes capaces y honrados
Vivir en una sociedad cohesionada socialmente y sin complejos de inferioridad
Un Poder Judicial que imparta justicia y no se conforme con simplemente aplicar las leyes
Disfrutar de un wellfair state que garantice que el Estado se ocupara de aquellos que no puedan hacerlo por si mismos
Una sociedad que premie el esfuerzo y la valía personal, que nunca más tengan que sufrir las practicas del amiguismo
Un Estado amigo que no sea un impedimento para que alcancen su derecho a la libertad y a la búsqueda de la felicidad
etc, etc, etc, etc...
Quiere convencernos el ladrón que todos somos de su condición
La casta política quiere convencernos de que España es un país de chorizos, es decir quieren convencernos de que ser gobernados por una casta política corrupta es lo que nos merecemos y que no podemos aspirar a nada mejor ( a este lado de los Pirineos esto es lo que hay ), quizas es lo que creen realmente porque cree el mediocre y el ladrón que todos son de su condición.
Por desgracia hay muchos españoles que están convencidos de que eso es cierto. El Poder en España ha conseguido que nos falte confianza en nosotros mismos, como Pueblo. Nos ha hecho caer en la resignación y la apatía. Es muy útil a un sistema dictatorial mantener al Pueblo en la baja autoestima y ese es el legado que hemos recibido del franquismo, que a su vez se inspiró en los depresivos intelectuales del 98. Ser un país católico también ayuda a un Pueblo a mantener la autoestima por los suelos ( todos somos pecadores y esto es un valle de lágrimas etc. etc. etc ). Solamente vivir en una autentica democracia puede hacernos confiar en nuestra valía como Pueblo y para ello es imprescindible dejar de ser gobernados por una clase política corrupta.
Es muy injusto decir: " este es un país de chorizos ". No hemos llegado al nivel de corrupción tan grande que padecemos, porque el Pueblo español sea un Pueblo intrínsicamente corrupto, además de que ese fatalismo es lo que hace posible que nos identifiquemos con los responsables de nuestra ruina, económica y moral: La clase política. El origen de la corrupción se encuentra en nuestra Constitución, que no permite una separación efectiva de poderes ( Todo cargo en el Poder Judicial es elegido por la clase política ). Las listas cerradas hace que no exista una democracia interna dentro de los partidos políticos y el intervencionismo cultural, heredado del régimen franquista, hace que la mayor parte de los medios de comunicación estén al servicio de uno u otro partido, con lo que se ha conseguido que la gran mayoría de los intelectuales estén al servicio de la clase política. Esa es la herencia envenenada del franquismo. Ha llegado el momento de superarlo.
Con esté panorama me parece muy injusto decir que somos un país de chorizos. No somos menos honrados que cualquier los ciudadanos de cualquier otro país. La corrupción se ha extendido de arriba a abajo. Es nuestro déficit democrático el que lo ha hecho posible. Se vota al menos malo, confiando en el " estos también son ladrones, pero igual lo van a hacer mejor ".
Si no conseguimos terminar con la corrupción política nos vamos a quedar sin democracia y, por desgracia, más pronto que tarde.
El Pueblo español NO es un Pueblo intrínsecamente corrupto. Tal y como explica la formula de la corrupción de Klitgaard: C=M+D-A
Es decir, la corrupción (C) equivale a monopolio de la decisión (M) más discrecionalidad
(D) menos rendición de cuentas (A).
El propio Klitgaard (1999) explicita el sentido de su fórmula:
" Ya sea que la actividad sea pública, privada o sin fines de lucro, ya sea que uno esté en Nueva York o en Nairobi, uno tenderá a encontrar corrupción cuando alguien tiene un poder monopolístico sobre un bien o un servicio, tiene el poder discrecional de decidir si alguien lo recibirá o no y en qué cantidad, y no está obligado a rendir cuentas. La corrupción es un crimen de cálculo, no un crimen pasional. En verdad, hay santos que resisten todas las tentaciones, y funcionarios honrados que resisten la mayoría de ellas. Pero cuando el tamaño del soborno es considerable y el castigo, en caso de ser atrapado, es pequeño, muchos funcionarios sucumbirán ".
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