domingo, 2 de septiembre de 2012

Es la corrupción, estúpido



   A estas altura de la película y todavía no encontramos la razón por la que hemos caído en este pozo sin fondo. No encontramos el mal y no podemos administrarnos el remedio. Cualquier esfuerzo que hagamos será inútil, la corrupción se encargará de hacerlo fracasar.






  En el gráfico se muestra como se reparte cada euro dedicado a inversión pública entre los distintos actores que intervienen en dicha inversión.
  La inversión, en una gran cantidad de ocasiones, no es más que la coartada para poder llevar a cabo el delito de cohecho, con lo cual el daño aún es mayor porque la inversión no era necesaria, y genera un despilfarro inútil, mientras que donde si era necesario invertir no se hizo.

  El fin último del delito es la financiación del partido político al que pertenece el gobernante. Para el gobernante es sencillo llevar a cabo el cohecho porque nuestro sistema facilita que se aplique la ecuación de la corrupción de Robert Klitgaard: C=M+D-A

              La corrupción (C) equivale a monopolio de la decisión (M) más discrecionalidad

                                            (D) menos rendición de cuentas (A).

    Si conseguimos: Separación efectiva de Poderes ( Poder Judicial no elegido por la clase política ) la variable A desaparecería y no sería posible que la ecuación se cumpliese.
  
    Ni siquiera en una crisis tan grave, como la que padecemos, van a dejar de financiarse ilegalmente los partidos. Nuestra única opción para salir de la crisis es terminar con la corrupción política.

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