viernes, 29 de julio de 2011

2 viajes

En 1922, el rey Alfonso XII viajó a Las Hurdes para llamar la atención a toda la sociedad española sobre la dura realidad en la que se malvivía en muchas partes de España. Su visita trajo consigo la puesta en marcha del Patronato de Las Hurdes, destinado a llevar la modernidad a aquel recóndito lugar en ruinas.
El rey no consiguió acabar con la pobreza en toda España pero su viaje tuvo una repercusión tremenda, consiguió mostrar a la sociedad española cual era el verdadero camino del progreso: Acabar con la pobreza.
En 1994, el rey Juan Carlos I viajó a la Celsa, poblado chabolista al sur de Madrid. Allí quiso mostrarle a la sociedad española la dura realidad que se vivía en una zona asolada por la droga y la marginación. No se puso en marcha ningún plan para erradicar la pobreza. Su viaje no tuvo una gran repercusión. Los medios de comunicación y la intelectualidad no se hicieron eco del mensaje del monarca, se limitaron a narrar las anécdotas de aquel viaje.
Alguien resumió la percepción de lo mostrado por el rey y sentenció: “ No es lo mismo un marginado que un pobre”. Esa fue la escusa para no actuar, para negar la evidencia, para seguir simulando que vivíamos en un país rico. ¡ Cuanto tiempo perdido !

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